Nueva Pompeya tendrá un nuevo centro de salud: comenzó la construcción del CeSAC 52

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires puso en marcha las obras para construir el Centro de Salud y Acción Comunitaria (CeSAC) N.º 52 en el barrio de Nueva Pompeya, dentro de la Comuna 4. El establecimiento se levantará en un terreno ubicado en Diógenes Taborda 1553 y buscará ampliar la infraestructura sanitaria de la zona sur porteña, con un modelo de atención orientado a la prevención, el diagnóstico temprano y el seguimiento de los pacientes.

El inicio de los trabajos fue anunciado el viernes 16 de octubre por el ministro de Salud de la Ciudad, Fernán Quirós. La intervención había sido licitada en marzo de este año, con un presupuesto oficial de $1.432 millones y un plazo de ejecución estimado de ocho meses. El cronograma contempla tanto la elaboración del proyecto ejecutivo como la construcción integral del edificio, por lo que la fecha definitiva de finalización dependerá del desarrollo de las distintas etapas de la obra.

La iniciativa se incorpora a las políticas de ampliación de la atención primaria de la salud impulsadas por la administración porteña y está vinculada con el Plan Integral de Saneamiento Ambiental (PISA) de la Cuenca Matanza-Riachuelo. Su desarrollo apunta a fortalecer la presencia de servicios sanitarios en un sector de la Ciudad atravesado por problemáticas sociales y ambientales que requieren una respuesta sostenida de los organismos públicos.

La construcción del nuevo centro también representa un cambio en el destino de un predio que durante años estuvo asociado a reclamos vecinales por el estado de abandono de una edificación existente. El terreno había sido señalado por habitantes de la zona como un foco de inseguridad y, anteriormente, había formado parte de una iniciativa para construir una escuela pública. Finalmente, el proyecto que avanzó fue el destinado a incorporar infraestructura sanitaria al barrio.

Una inversión de $1.432 millones para ampliar la atención primaria

La obra se tramita mediante la Licitación Pública N.º 1/CAPM/26, a cargo de la Corporación Antiguo Puerto Madero S.A. El presupuesto oficial previsto asciende a $1.432 millones, con el impuesto al valor agregado incluido, mientras que el plazo estimado para completar los trabajos es de ocho meses.

El contrato comprende la preparación del proyecto ejecutivo y la ejecución integral de la obra civil. Esto incluye la provisión de los materiales necesarios, los equipos, las herramientas y la mano de obra especializada para construir el establecimiento de acuerdo con las especificaciones técnicas establecidas en el proceso licitatorio.

El plazo anunciado constituye una estimación inicial y no equivale, por sí solo, a una fecha confirmada de apertura al público. Una vez terminada la construcción, deberán completarse las instancias administrativas correspondientes y realizarse la recepción provisoria de las instalaciones antes de que el edificio quede formalmente bajo la responsabilidad del Gobierno porteño.

La puesta en funcionamiento del CeSAC será una etapa clave para determinar cómo se integrará a la red sanitaria existente y qué prestaciones estarán disponibles para los habitantes de Nueva Pompeya y de los sectores cercanos. La información difundida sobre el comienzo de la obra no detalla todavía la totalidad de los servicios, los horarios de atención ni la fecha de inauguración.

Qué función cumplen los CeSAC en el sistema sanitario porteño

Los Centros de Salud y Acción Comunitaria forman parte de la red de atención primaria de la Ciudad de Buenos Aires. Su objetivo es acercar los servicios médicos a los barrios, facilitar el acceso a consultas y controles preventivos y contribuir a la detección temprana de enfermedades.

A diferencia de los hospitales generales, que concentran servicios de mayor complejidad y cuentan con estructuras para atender situaciones que requieren internación, los CeSAC trabajan principalmente en el primer nivel de atención. Desde estos establecimientos se pueden realizar consultas, controles de salud y acciones de prevención, además de orientar a los pacientes cuando necesitan derivaciones hacia otros efectores del sistema público.

Este esquema busca que las personas puedan resolver una parte de sus necesidades sanitarias cerca de sus hogares y que los hospitales dispongan de mayor capacidad para atender los casos que requieren intervenciones especializadas. También permite sostener un seguimiento más cercano de los pacientes, especialmente de aquellos que necesitan controles periódicos o acompañamiento a largo plazo.

La incorporación de una nueva sede en Nueva Pompeya puede contribuir a ampliar la cobertura territorial de estos servicios en el sur de la Ciudad. Sin embargo, el impacto concreto dependerá de la capacidad de atención del establecimiento, de los profesionales y equipos que se asignen y de la coordinación con los centros y hospitales que ya funcionan en la zona.

La disponibilidad de infraestructura constituye una condición importante, pero no es el único factor que determina el acceso efectivo a la salud. La cantidad de turnos, los horarios, la dotación de personal y la variedad de prestaciones también influyen en la posibilidad de que los vecinos reciban atención oportuna.

Un predio que durante años generó reclamos vecinales

El terreno elegido para levantar el CeSAC 52 tiene antecedentes vinculados con las demandas de los habitantes de Nueva Pompeya. Durante 2024, vecinos y organizaciones barriales denunciaron el abandono de un edificio municipal que se encontraba en el lugar y advirtieron sobre situaciones de inseguridad relacionadas con el deterioro de la construcción.

Según los reclamos difundidos en aquel momento, el inmueble habría sido escenario de hechos delictivos y de situaciones de ocupación irregular. El estado estructural del edificio también generaba preocupación por el riesgo de derrumbe, lo que llevó al Gobierno porteño a impulsar una licitación para su demolición.

La situación había convertido al predio en un tema de discusión para el entorno barrial. Los reclamos no se limitaban al estado material de la propiedad, sino que también expresaban la expectativa de que el terreno tuviera un uso concreto y respondiera a alguna de las necesidades de la comunidad.

En ese contexto, el inicio de la construcción del centro sanitario supone una nueva etapa para un espacio que permaneció asociado a esas demandas. La transformación del predio permitirá reemplazar la edificación deteriorada por una infraestructura destinada a la prestación de servicios públicos, aunque el resultado final deberá evaluarse una vez que la obra concluya y el establecimiento comience a funcionar.

Antes del centro de salud, los vecinos habían reclamado una escuela pública

El destino del terreno también estuvo vinculado con una propuesta educativa. En 2019, se presentó en la Legislatura de la Ciudad un proyecto para construir una escuela pública de nivel primario y secundario en ese lugar, en respuesta a las necesidades de vacantes escolares que se planteaban en el sur porteño.

La iniciativa buscaba aprovechar el predio para ampliar la infraestructura educativa de la zona, pero no llegó a concretarse y perdió estado parlamentario. De ese modo, la propuesta dejó de avanzar en el ámbito legislativo sin que se materializara la construcción del establecimiento escolar previsto.

Años después, el terreno fue incorporado al proceso que permitió impulsar el proyecto del nuevo centro de salud. La decisión establece un destino diferente para el espacio y vuelve a poner en discusión las prioridades de infraestructura pública en un barrio donde conviven demandas sanitarias, educativas y vinculadas con el mantenimiento del entorno urbano.

La existencia de iniciativas anteriores no implica que ambas funciones sean incompatibles en términos generales, pero sí refleja que el predio había sido identificado por distintos actores como una oportunidad para responder a necesidades comunitarias. La elección de construir un CeSAC concentra ahora los esfuerzos en ampliar la oferta de atención sanitaria.

La obra y su vínculo con la Cuenca Matanza-Riachuelo

El proyecto se encuentra relacionado con las políticas contempladas en el Plan Integral de Saneamiento Ambiental de la Cuenca Matanza-Riachuelo. Este marco reúne acciones destinadas a abordar los problemas ambientales de una de las áreas más complejas del Área Metropolitana de Buenos Aires, donde confluyen desafíos relacionados con la contaminación, la infraestructura urbana y las condiciones de vida de la población.

La construcción del centro de salud apunta a reforzar la infraestructura pública en una zona que forma parte de ese territorio. La iniciativa incorpora una dimensión sanitaria a las intervenciones que buscan mejorar las condiciones de los barrios vinculados con la cuenca.

La relación entre ambiente y salud pública constituye un aspecto relevante para la planificación urbana, ya que las condiciones del entorno pueden influir en las necesidades de atención de la población. Por ese motivo, la presencia de servicios sanitarios cercanos resulta importante para facilitar las consultas, los controles preventivos y la continuidad de los tratamientos.

No obstante, el alcance específico de las prestaciones que ofrecerá el nuevo CeSAC y su articulación con las políticas ambientales deberán precisarse a medida que avance el proyecto. La información disponible confirma el vínculo de la obra con el PISA, pero no detalla un programa particular de atención destinado exclusivamente a enfermedades relacionadas con la contaminación.

Una nueva infraestructura para el sur de la Ciudad

La construcción del CeSAC 52 se incorpora a una discusión más amplia sobre la distribución territorial de los servicios públicos en Buenos Aires. La ubicación de los centros de atención primaria resulta determinante para que los vecinos puedan acceder a consultas y controles sin tener que trasladarse necesariamente hasta un hospital.

En barrios del sur porte

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