El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires puso en marcha los trabajos para restaurar y reconstruir la histórica Fuente Monumental, un conjunto escultórico de hierro fundido que permanece dividido desde hace más de cien años en distintos espacios públicos porteños. La intervención busca recuperar la composición original de la obra, reunir sus figuras y ornamentos y devolverle su funcionamiento como fuente de agua en los bosques de Palermo.
El inicio de las tareas coincidió con la publicación de la Ley 6982 en el Boletín Oficial de la Ciudad, el viernes 16 de octubre de 2026. La normativa establece que el monumento deberá instalarse de manera definitiva en el Parque Tres de Febrero, en las inmediaciones de la avenida de los Ombúes y la calle Valentín Alsina, dentro de la Comuna 14.
El proyecto, encabezado por el Ministerio de Espacio Público porteño, contempla una restauración integral de las piezas existentes, la reproducción de componentes que desaparecieron con el paso del tiempo y la construcción de un sistema hidráulico que permita recuperar el funcionamiento de la fuente. El plazo estimado para completar la intervención es de diez meses.
La primera etapa comenzó con el traslado de las esculturas hacia el taller donde serán examinadas y restauradas. Debido al tamaño y al peso de las piezas, algunas de varias toneladas, las maniobras requieren equipamiento especializado y procedimientos específicos para evitar daños durante la movilización.
La iniciativa representa un nuevo capítulo en la historia de una obra que formó parte del paisaje urbano porteño desde principios del siglo XX. Su recuperación también plantea el desafío de preservar un bien patrimonial que atravesó sucesivos traslados, modificaciones y pérdidas de componentes antes de llegar a su futuro emplazamiento en Palermo.
Una ley establece su ubicación definitiva en los bosques de Palermo
La Ley 6982, sancionada por la Legislatura porteña el 3 de septiembre de 2026 y promulgada automáticamente el 2 de octubre, dispone el emplazamiento definitivo de la Fuente Monumental N.º 19 en el Parque Tres de Febrero.
La norma establece que los gastos vinculados con el traslado, la reconstrucción, el ensamblado, la instalación y la restauración deberán imputarse a la partida presupuestaria correspondiente. De esta manera, el proyecto cuenta con un marco legal específico para reunir las piezas y definir el lugar donde quedará instalado el conjunto escultórico.
El espacio elegido es la Plaza República de Croacia, en las inmediaciones de la avenida de los Ombúes y Valentín Alsina. La decisión se fundamenta, entre otros elementos, en antecedentes históricos del diseño paisajístico de Buenos Aires: especialistas de la Ciudad identificaron que el arquitecto y paisajista Carlos Thays había proyectado una fuente para ese mismo sector de Palermo a partir de acuarelas fechadas en 1891, conservadas en el Jardín Botánico.
La elección del emplazamiento busca recuperar la relación entre la obra y el diseño original del parque, además de proporcionar un espacio en el que puedan reunirse todos sus componentes. La intervención incluirá también mejoras en el entorno inmediato, con trabajos destinados a ordenar la circulación peatonal y acompañar la integración del monumento al paisaje.
La publicación de la ley constituye un paso institucional relevante porque formaliza el destino de una obra que durante décadas permaneció fragmentada en diferentes sectores de la Ciudad. A partir de esta disposición y del inicio de los trabajos, el Gobierno porteño avanza con el proceso para devolverle su unidad arquitectónica y escultórica.
Una fuente inaugurada en 1903 y desarmada en 1920
La Fuente Monumental fue inaugurada en Buenos Aires en 1903, cuando se encontraba en el entonces Parque Colón, detrás de la Casa Rosada. Su instalación se realizó en un espacio que había sido acondicionado tras la demolición de la antigua Aduana de Taylor y la posterior reorganización paisajística del sector.
El conjunto fue diseñado por el escultor francés Mathurin Moreau junto con el arquitecto Paul Liénard y corresponde al modelo número 19 del catálogo de la fundición francesa Val d’Osne, especializada en la fabricación de esculturas ornamentales y elementos de hierro fundido.
La obra tiene una altura aproximada de 10,35 metros y combina figuras humanas, representaciones mitológicas y ornamentos característicos del arte europeo de fines del siglo XIX. Su estructura está organizada en dos niveles principales, articulados alrededor de un eje central que conecta las figuras superiores con las esculturas de la base.
En 1920, la fuente fue desarmada para permitir la instalación del monumento a Cristóbal Colón en el espacio que ocupaba detrás de la Casa Rosada. A partir de entonces, sus componentes comenzaron un recorrido por distintos sectores de Buenos Aires y dejaron de funcionar como una composición unificada.
Con el paso de los años, las figuras fueron trasladadas y reinstaladas en diferentes lugares, en algunos casos sin conservar su disposición original. La dispersión dificultó la lectura del conjunto como una única obra y contribuyó a que distintas partes quedaran expuestas a condiciones de conservación y mantenimiento diferentes.
La restauración actual busca revertir ese proceso y recuperar la configuración histórica del monumento, con una intervención que no se limita a reunir las esculturas, sino que también contempla la reconstrucción de los componentes que se perdieron durante el último siglo.
Dónde están las piezas que volverán a reunirse
Hasta el comienzo de la intervención, los componentes de la Fuente Monumental se encontraban distribuidos entre el Microcentro, Puerto Madero y Palermo. La distancia entre algunos de esos puntos alcanza aproximadamente los nueve kilómetros, lo que da cuenta de la complejidad logística que implica reunir las piezas.
El cuerpo superior, compuesto por una ronda de niños y figuras alegóricas que representan los cuatro continentes, se encuentra en la plazoleta Provincia de Misiones, en el cruce de la avenida de Mayo y la avenida 9 de Julio.
En el Museo de la Imaginación y el Juego (MIJU), ubicado en el antiguo edificio de la Cervecería Munich, en Puerto Madero, se conservan varias esculturas correspondientes a la parte inferior del conjunto, entre ellas un Neptuno joven y dos náyades.
Otra de las figuras, un Neptuno de aspecto anciano, está emplazada en la Plaza República de Serbia, en Palermo. Esta escultura también será trasladada para que pueda integrarse al resto de la composición.
La dispersión de las piezas responde a las distintas etapas de traslado que atravesó el monumento después de su desmantelamiento. Algunos componentes fueron reubicados durante las primeras décadas del siglo XX, mientras que otros llegaron a sus emplazamientos actuales varias décadas después.
La operación de traslado requiere evaluar individualmente el estado de conservación de cada figura, sus dimensiones, su peso y los puntos de apoyo que pueden utilizarse sin comprometer la estructura. Antes de moverlas, los equipos técnicos realizaron registros fotográficos y escaneos para generar modelos fotogramétricos, herramientas que permiten documentar con precisión la geometría y las condiciones materiales de las esculturas.
Estos registros constituyen una referencia fundamental para planificar las maniobras, establecer los procedimientos de restauración y determinar cómo deberán ensamblarse las piezas una vez que lleguen al lugar definitivo.
Cómo será la restauración de las esculturas
El proyecto contempla una intervención integral sobre las superficies metálicas y los elementos ornamentales de la fuente. Las tareas incluyen la limpieza de las figuras, la eliminación de recubrimientos y pinturas que no corresponden a la obra original, la consolidación de los materiales y el tratamiento de las zonas afectadas por la corrosión.
El objetivo es recuperar las características originales de las esculturas y frenar los procesos de deterioro que se acumularon durante décadas de exposición a la intemperie y de traslados sucesivos.
Los trabajos también abarcarán la reparación de molduras, bandejas y otros componentes decorativos que forman parte de la composición. Cada elemento deberá ser examinado para determinar qué procedimientos son adecuados según su estado de conservación y las características del material.
La restauración patrimonial requiere un equilibrio entre la recuperación estética y la preservación de la autenticidad de la obra. Por eso, las intervenciones deben evitar reemplazos innecesarios y priorizar la conservación de los componentes originales siempre que las condiciones técnicas lo permitan.
En los sectores donde existan daños importantes, los especialistas deberán establecer qué técnicas resultan más apropiadas para recuperar la estabilidad y la continuidad visual de las piezas. El registro previo de cada escultura permitirá documentar las intervenciones y contar con referencias para futuras tareas de mantenimiento.
El proyecto también contempla la reconstrucción de elementos que desaparecieron a lo largo del tiempo. Uno de los faltantes más importantes es la batea de la base, una pieza necesaria para recuperar la configuración original del conjunto.
Para fabricar las reproducciones se utilizarán moldes tomados de una fuente gemela instalada en el Parque General San Martín, en Mendoza. Esa referencia permitirá reconstruir componentes ausentes a partir de un ejemplar que conserva características equivalentes, con el propósito de mantener la coherencia formal de la obra.
La recuperación de estos elementos permitirá restituir la composición de la fuente y facilitar su funcionamiento como una estructura hidráulica completa.
Un nuevo sistema hidráulico para recuperar el funcionamiento
La restauración no estará limitada a las esculturas. El proyecto incluye la construcción de un sistema hidráulico que permitirá que el agua vuelva a circular por los distintos niveles de la fuente.
Los trabajos contemplan la instalación de tuberías, bombas y circuitos de alimentación eléctrica, además de la construcción de una sala de máquinas destinada a alojar los equipos necesarios para su funcionamiento.
La infraestructura deberá adaptarse tanto a las piezas originales como a los componentes reconstruidos, de manera que el sistema pueda funcionar de forma coordinada una vez finalizado el ensamblado.
La recuperación de una fuente histórica implica desafíos diferentes de los que presenta la restauración de una escultura que permanece exclusivamente como elemento ornamental. En este caso, además de conservar el hierro fundido y los detalles decorativos, será necesario garantizar que las instalaciones permitan la circulación del agua y que puedan mantenerse en condiciones adecuadas a lo largo del tiempo.
La incorporación de nuevos equipos permitirá recuperar la función original del monumento y establecer condiciones de operación compatibles con los requerimientos actuales de mantenimiento y seguridad.
El proyecto prevé, además, intervenir sobre el espacio público que rodeará a la fuente. Las tareas buscarán mejorar la circulación peatonal y organizar el entorno para que el conjunto escultórico se integre al paisaje del Parque Tres de Febrero.
También se realizarán adecuaciones en los lugares donde actualmente se encuentran las piezas, con el objetivo de atender las necesidades que surjan a partir de su retiro y traslado.
La importancia patrimonial de una obra de hierro fundido
La Fuente Monumental constituye un ejemplo de la incorporación de esculturas ornamentales europeas al paisaje urbano de Buenos Aires durante las últimas décadas del siglo XIX y los primeros años del siglo XX.
La fundición francesa Val d’Osne produjo numerosas obras destinadas a plazas, parques y paseos públicos de diferentes ciudades. Sus catálogos incluían fuentes, esculturas, farolas y otros elementos decorativos que circularon internacionalmente y fueron incorporados a proyectos de urbanización y embellecimiento de espacios públicos.
En Buenos Aires todavía se conservan numerosas piezas vinculadas con esa tradición, aunque su estado y sus condiciones de exhibición varían según cada emplazamiento. La Fuente Monumental forma parte de ese patrimonio metalúrgico y representa un testimonio de la influencia que tuvo el arte ornamental europeo en la configuración de los espacios públicos porteños.
Su recuperación permite, además, volver a interpretar una obra que perdió parte de su sentido visual cuando fue desarmada. La disposición de las figuras, la relación entre los distintos niveles y el sistema de bandejas y bateas fueron concebidos como un conjunto, por lo que la separación de los componentes modificó la percepción de la obra.
La restauración busca recuperar esa unidad y devolverle una presencia acorde con su escala original. La intervención también permitirá documentar su estado, identificar los elementos que se perdieron y establecer criterios para conservarla una vez instalada en Palermo.
La preservación de este tipo de bienes requiere mantenimiento periódico y controles que permitan detectar nuevos procesos de corrosión o deterioro. Por eso, la finalización de las obras será una etapa fundamental, pero no el último paso para garantizar su conservación a largo plazo.
Palermo recuperará un monumento que permaneció fragmentado durante más de un siglo
El traslado definitivo de la Fuente Monumental al Parque Tres de Febrero representa una intervención que combina restauración artística, recuperación de patrimonio industrial y reorganización del espacio público.
La obra permitirá reunir esculturas que durante décadas formaron parte de distintos entornos urbanos y recuperar una composición que permaneció incompleta desde 1920. Al mismo tiempo, la elección de Palermo como emplazamiento definitivo busca integrar el monumento a un sector de la Ciudad históricamente vinculado con el diseño paisajístico y la creación de grandes espacios verdes.
La ejecución del proyecto demandará coordinación entre los equipos encargados de la restauración, los especialistas en patrimonio, los responsables del traslado y las áreas técnicas que desarrollarán el sistema hidráulico. La complejidad de la intervención se explica tanto por las dimensiones de las piezas como por la necesidad de preservar materiales históricos y reproducir los componentes que faltan.
El plazo estimado de diez meses permitirá organizar las diferentes etapas de trabajo, desde la restauración inicial hasta la reconstrucción, el ensamblado y la instalación definitiva. El avance de las tareas determinará cuándo podrá observarse nuevamente la fuente completa en su nuevo emplazamiento.
Por el momento, el Gobierno porteño inició el proceso de recuperación y formalizó por ley el destino de la obra. La próxima etapa estará centrada en la restauración de las piezas y en la preparación de los elementos necesarios para reunirlas en Palermo.
Más de cien años después de su desmantelamiento, la Fuente Monumental se encamina así a recuperar su forma original. La intervención busca devolver al espacio público una obra histórica y, al mismo tiempo, preservar un testimonio material de la transformación urbana de Buenos Aires durante los primeros años del siglo XX.
