¿Cómo funciona el servicio telefónico de atención en salud mental en la Ciudad de Buenos Aires?

En el contexto de una sociedad contemporánea cada vez más atravesada por las presiones del ritmo acelerado de vida, las exigencias laborales, el aislamiento y los desafíos emocionales cotidianos, el programa “Salud Mental Responde” se erige como un pilar fundamental de asistencia y contención psicoemocional. Esta línea de atención, impulsada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, funciona los 365 días del año, las 24 horas del día, con el propósito de brindar apoyo inmediato, accesible y confidencial a todas las personas que lo necesiten.

El Día Mundial de la Salud Mental, conmemorado cada 10 de octubre, constituye una oportunidad propicia para reflexionar sobre la relevancia de este recurso y para explorar su origen, transformación y el impacto positivo que ha tenido en miles de ciudadanos a lo largo de los años.

Una trayectoria de más de dos décadas

El servicio fue creado en el año 1997 como una respuesta institucional a la creciente necesidad de disponer de un canal directo de orientación psicológica. Desde sus inicios, la línea ha atravesado múltiples etapas y reestructuraciones. No obstante, el punto de inflexión más significativo se produjo durante la emergencia sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19, a partir de marzo de 2020.

En ese contexto excepcional, marcado por el confinamiento, la incertidumbre y el aumento de los trastornos emocionales, la línea fue completamente profesionalizada: desde entonces, todos los llamados son atendidos exclusivamente por psicólogos y psiquiatras con formación específica. Además, se implementó un turno nocturno para asegurar la cobertura ininterrumpida, especialmente ante el incremento de crisis en horarios no convencionales.

Profesionales al servicio del bienestar emocional

Actualmente, el programa cuenta con la participación activa de aproximadamente veinte especialistas en salud mental, quienes brindan asistencia con un enfoque empático, respetuoso y absolutamente confidencial. Su labor es clave en un contexto social donde la angustia, la ansiedad y la sensación de soledad han aumentado considerablemente. Un dato llamativo, pero no del todo sorprendente, es que cerca del 70% de las personas que llaman son mujeres. Esto, según explica la psicóloga y coordinadora de la línea, Victoria Kugler, se debe a que “los hombres todavía encuentran dificultades para expresar su vulnerabilidad y pedir ayuda”, reflejando así patrones culturales arraigados que aún requieren ser deconstruidos.

Orientación para quienes acompañan

Un aspecto relevante del servicio es que no solo brinda apoyo directo a quienes atraviesan una crisis emocional, sino que también asesora a familiares, amigos o referentes que se comunican preocupados por el bienestar de un tercero. En estos casos, se ofrecen recomendaciones puntuales y señales de alerta que pueden indicar un deterioro en la salud mental: trastornos del sueño, cambios marcados en la alimentación, retraimiento social o inactividad prolongada, entre otros.

El análisis longitudinal de las llamadas muestra una evolución en los motivos de consulta. Durante los primeros meses de la pandemia, los adultos mayores eran quienes más recurrían al servicio, motivados por el aislamiento y el miedo al contagio. En cambio, en la actualidad, los adolescentes y jóvenes adultos lideran las comunicaciones, en gran parte debido al incremento de episodios de ansiedad, crisis de identidad, exigencias académicas y uso excesivo de redes sociales.

Principales motivos de consulta

Las problemáticas que motivan a las personas a comunicarse con la línea son múltiples y variadas. No obstante, la ansiedad ocupa el primer lugar, representando el 34,6% de las llamadas. Le siguen los cuadros de angustia (22,3%), los trastornos del estado de ánimo, como la depresión (17,8%), y la aparición de síntomas psicóticos o desorganización del pensamiento (16,5%).

“Uno de los grandes desafíos que enfrentamos como sociedad —señala Kugler— es desmontar los prejuicios que aún rodean a los padecimientos psíquicos. Muchas veces, por miedo a ser juzgados, las personas no se atreven a pedir ayuda”. Con el fin de promover una cultura de cuidado y comprensión, el programa ha lanzado una cuenta oficial de Instagram (@SaludMentalBA), a través de la cual se difunde información verificada, consejos de autocuidado y campañas de concientización.

Procedimiento y protocolo de actuación

Cada llamada es abordada bajo un protocolo riguroso que prioriza la escucha activa, la evaluación del riesgo y la búsqueda de soluciones posibles. En una pequeña fracción de los casos (aproximadamente el 0,3%), se considera necesaria la intervención urgente del SAME, con la participación de un psiquiatra del equipo móvil. Sin embargo, más del 50% de las situaciones logran resolverse en el mismo contacto telefónico, mientras que un 33% requiere orientación y contención adicional, derivando a otros servicios específicos del sistema de salud.

Solo en uno de cada 40 llamados se recomienda una evaluación presencial interdisciplinaria en una guardia hospitalaria, lo que demuestra la alta capacidad de resolución del equipo telefónico. Este servicio representa, en efecto, la puerta de entrada al sistema de salud mental de la Ciudad de Buenos Aires. A pesar de ello, aún existe un desconocimiento considerable sobre la disponibilidad de atención psicológica en hospitales públicos, lo cual pone de manifiesto la necesidad de reforzar la difusión y el acceso a la información.

Acompañamiento más allá del primer contacto

Además de su rol como recurso de atención inmediata, la línea también asume un compromiso con el seguimiento de ciertos casos. En situaciones específicas, como procesos de toma de decisiones delicadas, episodios de violencia o riesgo suicida, el equipo realiza llamadas posteriores para monitorear el estado emocional del consultante y ofrecer apoyo sostenido.

En relación a los casos de violencia de género y violencia intrafamiliar, la línea trabaja de manera articulada con otras vías oficiales de asistencia: la línea 144 para situaciones de violencia por motivos de género, y la línea 137 para víctimas de violencia familiar o abusos. Esta coordinación interinstitucional permite brindar una respuesta más integral, rápida y efectiva.

Una red de contención que salva vidas

Valeria, una de las psicólogas que forma parte del equipo desde hace varios años, comparte una experiencia conmovedora: “En todos los casos en los que hubo riesgo de suicidio y realizamos seguimiento, la persona volvió a atender el teléfono. Esa respuesta es clave. Indica que, aun en los momentos más oscuros, el deseo de ser escuchado persiste”.

En definitiva, el servicio “Salud Mental Responde” no solo representa un canal de ayuda, sino también una muestra tangible de que la intervención temprana puede marcar una diferencia sustancial en la vida de una persona. En momentos de crisis, cuando la angustia parece desbordar y el entorno no alcanza para contener, saber que existe alguien al otro lado del teléfono dispuesto a escuchar sin juzgar, puede significar el primer paso hacia la recuperación.

Como sociedad, estamos atravesando un proceso de transformación en la forma en que entendemos, abordamos y hablamos de la salud mental. Iniciativas como esta contribuyen a derribar mitos, promover el acceso a la atención profesional y fortalecer una red de apoyo que nos incluye a todos.

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