El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires llevó adelante un importante operativo de seguridad con la participación de más de 1.100 policías, con el objetivo de reforzar la prevención del delito en los principales puntos de circulación. El despliegue se realizó en grandes centros de transporte, corredores de Metrobús, autopistas y diferentes entradas y salidas de la Ciudad.
El operativo comenzó el jueves a las 19 horas y estuvo destinado a aumentar de manera sorpresiva y coordinada la presencia de las fuerzas de seguridad. Además de realizar tareas de patrullaje, los agentes controlaron vehículos para comprobar que pudieran circular legalmente y solicitaron documentación a distintas personas con el propósito de identificar a quienes pudieran tener pedidos de captura o requerimientos judiciales.
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, estuvo presente durante el procedimiento en el centro de transbordo de Retiro, acompañado por el ministro de Seguridad, Horacio Giménez, y el secretario del área, Maximiliano Piñeiro. Macri sostuvo que la intención del Gobierno es mantener una presencia permanente de las fuerzas de seguridad y actuar contra el delito en todos los sectores de la Ciudad.
La organización del operativo se realizó utilizando información proveniente del Mapa del Delito y teniendo en cuenta la cantidad de pasajeros que circulan diariamente por cada zona. Además de los efectivos policiales y agentes de Tránsito, participaron patrulleros, motocicletas, vehículos especiales, un camión destinado al monitoreo, un helicóptero, drones y perros entrenados para detectar sustancias ilegales. También intervinieron brigadas especializadas en tareas de investigación, prevención del narcotráfico y controles de vehículos. Todo el despliegue fue supervisado desde el Centro de Control Integrado ubicado en Retiro.
En las estaciones de subte y los principales puntos de conexión entre medios de transporte se distribuyeron 200 policías en diez lugares considerados estratégicos. Entre ellos estuvieron las estaciones Juan Manuel de Rosas y Federico Lacroze de la Línea B, Palermo de la Línea D, Plaza de los Virreyes de la Línea E, Constitución de la Línea C y otros puntos de combinación como Santa Fe-Pueyrredón, Jujuy-Humberto 1°, Retiro, Once-Plaza Miserere y el nodo Obelisco.
También se reforzó la seguridad en nueve corredores de Metrobús y en los principales centros de transferencia de pasajeros. Más de 400 agentes fueron destinados a zonas como Constitución, Retiro, Once, Liniers, Chacarita, Sáenz, el Metrobús de la avenida 9 de Julio y Puente Saavedra, considerados sectores de gran movimiento diario.
En las autopistas porteñas se instalaron doce puestos de control, donde participaron 265 efectivos, entre ellos 72 agentes de Tránsito. También se incorporaron más de 80 policías que realizaron tareas de vigilancia utilizando motocicletas. Los controles se ubicaron en distintos puntos de las autopistas Illia, Paseo del Bajo, 9 de Julio, Buenos Aires-La Plata, Frondizi, Perito Moreno, Dellepiane, 25 de Mayo y Cámpora.
Por otro lado, se reforzaron los accesos a la Ciudad mediante diez puestos de control ubicados sobre la avenida General Paz y en los puentes que atraviesan el Riachuelo. En estos lugares trabajaron más de 260 policías, acompañados por cerca de 40 motocicletas y 11 vehículos oficiales. Entre los puntos controlados estuvieron los puentes Alsina, Olímpico y La Noria, además de distintos cruces de la General Paz con avenidas importantes.
Según la información difundida por el Gobierno porteño, durante los últimos dos años y medio se realizaron más de 1.400 operativos de saturación en distintos barrios, entre ellos Constitución, Saavedra, Retiro y Balvanera. Estos procedimientos se planificaron a partir de la información proporcionada por el Mapa del Delito y buscaron reforzar la presencia policial en sectores considerados de mayor riesgo.
Entre las acciones más recientes se mencionan los operativos realizados en La Carbonilla, en La Paternal, y en el barrio 1-11-14, ubicado en Bajo Flores. Además, durante el año se desarrollaron otros despliegues de seguridad, como la denominada Operación Muro, destinada a reforzar los ingresos a la Ciudad en el límite con la provincia de Buenos Aires, y la Operación Tormenta Negra, que contó con más de 1.500 efectivos distribuidos simultáneamente en quince villas.
Estas medidas forman parte de una política más amplia de seguridad y ordenamiento urbano impulsada por la actual administración porteña. En este marco, el Gobierno también informó que más de 900 propiedades que habían sido ocupadas ilegalmente fueron recuperadas y entregadas nuevamente a sus propietarios. Estas intervenciones se llevaron a cabo en diferentes barrios, como Constitución, Balvanera, San Telmo, La Boca, Almagro y Palermo.
En conclusión, el megaoperativo buscó aumentar la presencia policial en lugares estratégicos de la Ciudad y prevenir hechos delictivos mediante controles, patrullajes y vigilancia coordinada. La medida se suma a otros procedimientos implementados por el Gobierno porteño con el objetivo de fortalecer la seguridad en zonas de gran circulación y en los principales accesos a Buenos Aires.
