El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, confirmó que su gestión suspenderá la construcción de nuevas viviendas gratuitas en villas y asentamientos urbanos. La definición, que generó un fuerte impacto político y social, fue realizada durante un encuentro con vecinos del barrio de Boedo y se conoció públicamente a través de un video que comenzó a circular en redes sociales en las últimas horas.
En sus declaraciones, Macri sostuvo que la política habitacional de la Ciudad deberá reorientarse y puso el foco en la situación de la clase media, a la que considera históricamente postergada en el acceso a soluciones habitacionales. “Yo no voy a seguir construyendo viviendas nuevas y regaladas en las villas y asentamientos; no lo voy a hacer”, afirmó de manera tajante ante los vecinos que participaban de la reunión.
El argumento oficial: prioridad para la clase media
Durante el intercambio, el jefe de Gobierno explicó los fundamentos de su decisión en respuesta a preguntas de los asistentes. Según planteó, la demanda habitacional en villas y asentamientos es estructural y permanente, lo que —a su entender— vuelve inviable sostener ese esquema como política central de vivienda.
“Esa demanda es infinita. Mientras tanto, hay más de 800.000 personas de clase media en la Ciudad de Buenos Aires que pasaron años pagando alquiler, trabajando y cumpliendo la ley, y nunca recibieron ayuda del Estado. Ahí también hay un derecho que fue vulnerado”, sostuvo Macri, en una intervención que fue celebrada por algunos sectores y cuestionada por otros.
El mandatario porteño remarcó que su gestión busca redefinir prioridades y avanzar hacia políticas que contemplen a quienes, según su mirada, quedaron fuera de los programas de asistencia habitacional en las últimas décadas.
Reacciones y críticas desde la oposición y exfuncionarios
Las declaraciones no tardaron en generar respuestas. Una de las críticas más duras llegó desde María Migliore, quien se desempeñó como ministra de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad durante la gestión de Horacio Rodríguez Larreta. A través de sus redes sociales, Migliore cuestionó el enfoque del jefe de Gobierno y rechazó la caracterización de las políticas previas.
“Si te preocupa la clase media, proponé algo concreto. Gobernás hace dos años. Entiendo que, ante la falta de ideas y de futuro, es más fácil mirar hacia atrás que pensar para adelante”, escribió. Además, negó que durante la gestión anterior se hayan “regalado” viviendas: “No se regaló ninguna casa y la gente en los barrios urbanizados paga servicios como cualquier vecino”.
A las críticas se sumó el exministro de Cultura de la Nación durante la presidencia de Mauricio Macri, Pablo Avelluto, quien expresó una opinión aún más contundente. “La Ciudad de Buenos Aires tuvo muchos jefes de Gobierno. Nunca uno tan tonto”, publicó en su cuenta personal, en un mensaje que rápidamente se viralizó y profundizó la polémica.
Un debate que reabre la discusión sobre la política habitacional
El anuncio de Jorge Macri volvió a poner en el centro del debate público el rol del Estado en la política de vivienda, la urbanización de barrios populares y el acceso a soluciones habitacionales para distintos sectores sociales. En la Ciudad de Buenos Aires, estas discusiones tienen un peso particular debido a la escasez de suelo, el alto costo del alquiler y la histórica coexistencia de villas, asentamientos y barrios consolidados.
Durante los últimos años, las políticas de urbanización impulsadas por el Gobierno porteño fueron objeto de elogios y críticas. Mientras algunos sectores destacaron la mejora en infraestructura y servicios básicos en barrios populares, otros cuestionaron los alcances reales de esas intervenciones y su impacto en la integración urbana.
La decisión anunciada por Macri marca un cambio de discurso y, potencialmente, de rumbo, al menos en lo que respecta a la construcción de nuevas viviendas gratuitas en esos sectores.
Reuniones vecinales bajo la lupa
Las declaraciones se produjeron en el marco de una serie de reuniones que el jefe de Gobierno mantiene con vecinos de distintos barrios porteños, una modalidad que se volvió frecuente en los últimos meses. Sin embargo, estos encuentros no estuvieron exentos de controversia.
En más de una ocasión, los intercambios derivaron en discusiones acaloradas, algunas de las cuales quedaron registradas en videos difundidos a través de redes sociales. Esas imágenes generaron cuestionamientos sobre el estilo de diálogo del mandatario y su capacidad para gestionar el disenso en espacios de participación ciudadana.
En el caso del encuentro en Boedo, el fragmento que se viralizó expuso un tono confrontativo que volvió a alimentar críticas desde sectores opositores y desde figuras que integraron gestiones anteriores del propio espacio político.
Impacto político y escenario abierto
La definición del jefe de Gobierno abre un escenario de fuerte debate político de cara al futuro de la política habitacional en la Ciudad. Mientras desde el oficialismo se insiste en la necesidad de revisar prioridades y atender a sectores históricamente relegados, desde la oposición advierten sobre el riesgo de profundizar la exclusión y de estigmatizar a los habitantes de barrios populares.
Por el momento, el Gobierno porteño no detalló qué medidas concretas se implementarán para asistir a la clase media en materia de vivienda ni cómo se reconfigurarán los programas existentes. Tampoco se precisó si la suspensión anunciada será total o si alcanzará únicamente a nuevas obras, manteniendo las intervenciones en curso.
Lo cierto es que las declaraciones de Jorge Macri no pasaron inadvertidas y volvieron a encender una discusión sensible en la Ciudad: cómo garantizar el derecho a la vivienda en un contexto de crisis habitacional, escasez de suelo y fuertes desigualdades sociales. Un debate que, lejos de cerrarse, parece recién comenzar.
