La Policía de la Ciudad detuvo a un falso médico condenado que continuaba atendiendo durante su prisión domiciliaria.

La Policía de la Ciudad detuvo a un falso médico esteticista que cumplía una condena bajo la modalidad de prisión domiciliaria por ejercicio ilegal de la medicina y que, pese a la restricción judicial, continuaba atendiendo pacientes desde su vivienda ubicada en el barrio porteño de Villa Crespo. El acusado fue trasladado a una alcaidía luego de comprobarse la continuidad de su actividad ilícita.

La intervención policial se inició a partir de una denuncia judicial por presunta mala praxis, lo que motivó a efectivos de la División Delitos contra la Salud y la Seguridad Personal a llevar adelante un allanamiento en el domicilio del imputado. Durante el procedimiento se secuestraron cientos de jeringas, agujas hipodérmicas, medicamentos, insumos médicos y aparatología especializada, lo que permitió confirmar que el lugar funcionaba como un consultorio clandestino. Ante esta situación, el magistrado interviniente ordenó la clausura inmediata del inmueble.

El hombre, cuyos antecedentes por ejercicio ilegal de la medicina se remontan a más de doce años atrás, había sido condenado en 2024 a un año de prisión domiciliaria, beneficio que se le otorgó por cuestiones de salud. La condena se cumplía en una vivienda situada en la calle Batalla del Pari al 600, donde anteriormente había fijado su residencia.

Sus antecedentes se remontan a cuando ofrecía servicios vinculados a la estética y la denominada medicina regenerativa, principalmente en el barrio de Belgrano, sin contar con título habilitante ni matrícula profesional. A pesar de la condena, en noviembre último la Justicia dispuso verificar si el imputado continuaba ejerciendo actividades médicas, tras recibir una nueva denuncia.

En ese marco, los investigadores realizaron tareas encubiertas y un relevamiento exhaustivo en redes sociales, donde comprobaron que el acusado seguía promocionando y realizando tratamientos invasivos similares a los que habían motivado su condena original.

Con las pruebas reunidas, el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 24, a cargo del juez Juan Manuel Neumann, ordenó el allanamiento del domicilio. Al momento del procedimiento, los efectivos encontraron al imputado vistiendo un delantal médico, lo que reforzó las sospechas sobre la continuidad de su actividad ilegal.

Asimismo, los agentes verificaron en el Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA) del Ministerio de Salud de la Nación que el acusado no posee matrícula ni título habilitante para ejercer la medicina. Durante el operativo, incluso, se presentaron personas que afirmaron tener turnos programados para ser atendidas, quienes fueron identificadas para una eventual citación judicial.

Entre los elementos incautados se contabilizaron más de 250 jeringas, 150 agujas hipodérmicas y pericraneales, más de 110 frascos y ampollas medicinales —varios de ellos vencidos—, anestésicos, esteroides, hormonas, vitaminas y preparados sin identificación sanitaria. También se secuestraron diez cajas con soluciones inyectables, seis equipos de uso médico y estético, como aparatos de presoterapia, radiofrecuencia y electromedicina, además de macrogoteros, apósitos, gasas, sondas, vendas, descartadores patogénicos y material de bioseguridad.

Además, la Policía incautó dos sellos, documentación manuscrita con datos de supuestos pacientes y tratamientos, tres teléfonos celulares y cuatro computadoras.

Ante la flagrancia del delito, el magistrado dio intervención a la Unidad Fiscal Norte, que ordenó la detención del involucrado por ejercicio ilegal de la medicina y su inmediato traslado a una alcaidía de la Policía de la Ciudad. Finalmente, el Juzgado dispuso el secuestro de todos los elementos hallados y la clausura del inmueble, medida que fue efectivizada mediante la colocación de la faja correspondiente.

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